El coronavirus ha impactado fuertemente en los trabajadores de la industria de la confección

El coronavirus ha impactado fuertemente en los trabajadores de la industria de la confección

Nos preocupa el impacto del covid-19 en la industria de la moda

Desde la redacción de la AEDM estamos siguiendo muy de cerca todos las consecuencias que se están produciendo en nuestro sector a escala mundial, como consecuencia de la pandemia del coronavirus.

Nos ha parecido interesante un artículo del cual extraemos algunas informaciones, que se publicó el viernes 20 de este mes en “Quartz Global business news and insights”, cuyo autor es Marc Bain.

 

Marc Bain es el reportero de moda de Quartz. Su experiencia incluye el tiempo dedicado a trabajar para una marca de ropa masculina de diseñador, también como editor de literatura en SparkNotes y años como reportero de asignación general en Newsweek.

 

Cubre todo lo relacionado con la ropa y el calzado, ya sean zapatillas de deporte o de lujo, negocios o diseño.

El título de su aportación que referimos es “El coronavirus amenaza los medios de vida de los trabajadores de la confección en todo el mundo”,

En gran parte de Asia, Europa y Estados Unidos, el Covid-19 ha provocado una parálisis en las compras en general, y señala que entre las industrias con mayor riesgo está la ropa.

Los minoristas cierran las tiendas

Los minoristas de moda han cerrado las tiendas como parte de las medidas de distanciamiento social y han visto caer las ventas a medida que los compradores en casa detienen el gasto en artículos no esenciales.

El impacto se está extendiendo a través de la cadena de suministro de la moda, poniendo en riesgo los medios de vida de los trabajadores de la confección, que ya son algunos de los trabajadores más vulnerables en la economía global.

Fabricación en países de bajo coste de salarios

 

 

Para mantener bajos los costes, las empresas de moda del mercado masivo realizan gran parte de su fabricación en países de bajos salarios en todo el sudeste asiático, en las periferias de Europa y en lugares como Etiopía.

El pago puede ser apenas suficiente para que los trabajadores y sus familias sobrevivan, proporcionando la más mínima protección contra la pobreza.

Muchas fábricas de prendas de vestir ya estaban bajo presión debido a la falta de materias primas, muchas de las cuales provienen de China, afectada por el coronavirus. Pero ahora las compañías están deteniendo nuevos pedidos (paywall) y pidiendo a las fábricas que no envíen la ropa que ya han hecho. H&M, por ejemplo, ha tenido que “pausar temporalmente nuevos pedidos, así como evaluar posibles cambios en los pedidos realizados recientemente” debido a la caída global de la demanda, dijo un portavoz en un comunicado enviado por correo electrónico.

Según la agencia de noticias Reuters, en Bangladesh, las fábricas ya han visto pedidos cancelados o pospuestos por 138 millones de dólares debido al coronavirus.

El impacto en las ventas

En cualquier mes de 2019, las exportaciones de prendas de vestir del país estaban en una cuantía que iba de los 2.700 a los 3.100 millones de dólares, según la Asociación de Fabricantes y Exportadores de Ropa de Bangladesh (BGMEA).

Rubana Huq, presidente de BGMEA, en declaraciones a Vogue Business que 20 fábricas en conjunto llegaron a tener 10 millones de dólares en cancelaciones de pedidos, porque “la mayoría de las marcas están poniendo los pedidos indefinidamente en espera y cancelando”.

Huq afirma que “para ellas es una cuestión de supervivencia de las empresas, para nosotros es la supervivencia de nuestros 4,1 millones de trabajadores”.

Myanmar ha visto cerrar al menos 20 fábricas, principalmente debido a la escasez de materias primas, lo que ha dejado a más de 10,000 trabajadores potencialmente desempleados.

Miles de trabajadores en Camboya han quedado desempleados. A medida que la crisis continúa, las fábricas en otros países también parecen sufrir.

Compromisos de empresas para pagar salarios

Muchas empresas de moda se han comprometido a pagar a los empleados mientras sus tiendas permanecen cerradas, pero los trabajadores de las fábricas a menudo no tienen la misma red de seguridad.

Por lo general, las empresas de moda no son propietarias de las fábricas que fabrican su ropa, y los propietarios de las fábricas, que ya operan con márgenes estrechos, pueden no ser capaces o no estar dispuestos a pagarles a los trabajadores mientras esperan nuevos pedidos.

Camboya ha anunciado un plan para que los trabajadores de la confección reciban el 60% del salario mínimo si sus fábricas cierran, con un 40% de los propietarios de las fábricas y un 20% proporcionado por el gobierno.

 

 

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